jueves, 7 de octubre de 2010

La importancia de la objetividad informativa y del respeto a la libertad de opinión y expresión

Llevo ya un tiempo, desde que una gran persona me recomendó leer un libro, dándole vueltas a la cabeza. Me ha cambiado mucho la forma de ver las cosas, he sentido y siento desencanto por la manipulación a la que la sociedad se ve sometida sin que nos demos cuenta.

Ya lo sabía, sí, a la sociedad nos manipulan, desde las marcas de perfumes, que nos comentan que "ligaremos más", hasta a la hora de comprar un móvil, como quien dice, cuando nos hacen "la trece catorce" diciéndonos que nos llevamos lo mejor y luego pagamos más por menos.

Pero una cosa es que nos manipulen a la hora de comprar un perfume o un móvil, y otra cosa es que nos manipulen a través de la información. Creo que el problema, para ser más específicos, tal y como narra este ensayo que estoy leyendo y me está abriendo cada vez más los ojos, lo tenemos nosotros.

Nos creemos lo primero que vemos, nos creemos lo primero que escuchamos, que nos dicen, "nos creemos y defendemos aquello que queremos creer"; es más, en muchas ocasiones defendemos aquello que creemos por inercia (por la cultura que nos han inculcado, por la ideología que hemos vivido, por los pensamientos preconcebidos) sin hacer una reflexión.
Que los seres humanos en ocasiones seamos así, creo es algo no solo erróneo, sino hasta cierto punto negativo para nosotros mismos: no realizamos un ejercicio de reflexión sobre aquello que hacemos, decimos o creemos que pensamos, y en el caso de los que nos dedicamos a informar, no solo es negativo para ellos, sino también para la sociedad.


Una frase llevada a la demagogia en un medio de comunicación, una frase dicha por decir sin ser realmente reflexionada, dicha y vista desde un solo extremo, sin pararnos a pensar o a reflexionar en ver el otro extremo, en el caso de los comunicadores, si éstos tienen influencia mediática puede ser grave.
Conozco a grandes comunicadores que dicen lo que piensan, y estaré conforme o no con aquello que dicen o piensan, pero independientemente de, estoy tranquila, porque sé que sus palabras, sus argumentos, se basan y vienen de la reflexión; del análisis exhaustivo de los temas que tratan y sobre los que opinan, opiniones vertidas desde su propia objetividad pero reflexionada.
Tranquila porque se hacen con la información, reflexionan sobre su posicionamiento y argumentan lo que dicen o piensan. Este proceso, desde mi punto de vista, junto al respeto, son los pilares de un buen comunicador.
Por suerte, hoy son muchos los comunicadores que conozco que son así, que hacen que la sociedad sea plural y aportan desde la objetividad y sin demagogias sus opiniones. De hecho, por suerte conozco a muchos también que ante un posicionamiento sobre un tema, tras escuchar una argumentación de algún compañero suyo, asienten y al verse convecido por los mismos rectifica.
Pero también, por desgracia, conozco a algunos, que "defienden lo indefendible", que tienen delante de sus ojos una pluma negra y dicen que es rosa, niegan la evidencia, y la lástima es que actúan así por no estar abiertos a la escucha, a la reflexión, a la comprensión de lo que el que tiene en frente expone sólo por defender su ideología política.
A mi juicio, "toda ideología política mientras respete los valores democráticos", es más que respetable, pero lo que no comparto, es más me entristece, es que se nieguen hechos, se nieguen realidades por venir de "un color determinado".
Sé que no digo nada nuevo, pero los comunicadores, los informadores, estamos para informar con objetividad, y sí, no negaré como periodista que soy que hay medios en los que hay una línea editorial determinada, pero esto no impide, o al menos así tendría que ser, que seamos fieles a la verdad y a lo que en realidad pensamos.
El ciudadano ha de estar informado de manera objetiva, es uno de los derechos que consolida la democracia, y entre comunicadores, y me incluyo, debemos respetarnos mutuamente independientemente del color. Existe el respeto de libertad de expresión y de opinión, lo que fomenta otro valor democrático: el pluralismo, y mientras, las opiniones de nuestros compañeros no sobrepasen los límites de otros derechos, podremos rebatirlos, o no estar conformes, pero siempre, creo que se ha de hacer desde el respeto, y sobre todo desde la reflexión.
Dedicado con todo mi cariño y admiración a todos los comunicadores que respetan la libertad de expresión y de opinión de sus compañeros independientemente del color, y especialmente, dedicado a una persona a la que tengo gran cariño, que creo en estos momentos no está pasando por sus mejores momentos.

3 comentarios:

  1. Muchas felicidades por tu blog. Magnífico reportaje, este y el anterior.

    Saludos.

    JM.M

    ResponderEliminar
  2. Esta semana he estado liado. Pero hoy, ya tranquilo he tenido la oportunidad de ponerme al día con tus últimos post. Solamente felicitarte.

    ResponderEliminar
  3. Hola Marta, magníficos tus últimos posts. Sí, necesitamos informadores que reflexionen lo que dicen, que se respeten, necesitamos políticos con vocación y compromiso... Felicidades por alzar la voz de muchos que pensamos como tú.

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails