lunes, 2 de agosto de 2010

Expresiones gestuales

Según los expertos el 93% del mensaje que transmitimos procede de la comunicación no verbal. De ella depende la efectividad del mismo, siendo esta de un 55% con solo lo que el interlocutor ve en nuestros gestos y el resto de lo que nuestro interlocutor escucha.

Por ello, dado que nuestros gestos son importantes a la hora de tratar a diario con las personas, sobre todo a nivel laboral, nunca es tarde para saber algunos trucos que posibilitarán que nuestro don de palabra y habilidad gestual se conviertan en el combinado perfecto para tener un mayor éxito en nuestras relaciones de negocios.

Todos adoptamos posturas según lo que sentimos; utilizamos gestos para refrendar una idea. Los seres humanos comunicamos nuestros pensamientos y sentimientos a través de las palabras, pero, en muchas ocasiones, más de las que pensamos, nuestros gestos, tono de voz, o miradas entran en contradicción con lo que decimos y pueden generar cierta desconfianza en nuestro interlocutor.

En los negocios, el trabajador ha de mostrar valores como sinceridad, integridad, u honestidad: valores con los que, desde mi punto de vista, toda empresa y trabajador “debe” contar pero que muchas veces no se saben transmitir correctamente pese a tenerlos.

Una de las principales premisas para una correcta y óptima conversación con tu interlocutor es que respetes las distancias. Según las culturas, la distancia varía, pero lo ideal es que ésta sea de 45 cm entre aquellos que mantengan una conversación de negocios. Lo importante o el objetivo es que nuestro interlocutor no vea “invadida” su zona íntima o espacio: ni física ni verbalmente.
Asimismo, gestos como señalar con la pierna que cruzamos cuando estamos sentados, colocar objetos en la zona del otro durante una reunión, e incluso inclinar el cuerpo o la cabeza hacia delante de nuestro interlocutor, pueden ser percibidos por el mismo como una agresión.

En la comunicación, como no, la mirada juega un factor fundamental. Siempre se ha dicho que “la mirada es el espejo del alma” o que “una mirada vale más que mil palabras”, y si no somos capaces de controlarla correctamente nos exponemos a provocar animadversión o desconfianza en el otro.

Por ello, como regla general para no generar desconfianza en el interlocutor es preciso mirar a los ojos, y en el caso de tener que hacerlo durante un largo rato, mirar el triángulo que se forma entre los ojos y la frente del mismo. La mirada no debe ser titubeante sino continua pero siempre haciendo varias pausas, ya que de lo contrario, podríamos intimidar o hacer que la persona con la que hablamos se sienta amenazada. Eso sí, nunca deberemos bajar la mirada cuando al realizar una afirmación importante.

Si logramos mantener la mirada estaremos expresando con ella honestidad, seguridad, apertura a la comunicación, e interés.

De igual modo en la comunicación la sonrisa juega un papel de vital importancia. Dependiendo de ella, el interlocutor podrá percibir nuestra honestidad y sentirse más relajado. La sonrisa libera adrenalina, descarga tensiones y relaja el ambiente. Para que nuestra sonrisa resulte eficaz deberá ser franca e ir acompañada de una mirada cálida.

Otra de las pautas para que nuestros gestos no se contradigan con lo que queremos comunicar verbalmente es “creer aquello que decimos”. Puede resultar una obviedad, pero muchas veces sin darnos cuenta no lo hacemos, y anulamos por completo esa veracidad o credibilidad, que el interlocutor apreciaría si creyésemos lo que decimos.

La inclinación de la cabeza hacia un lado es percibida por lo general como un gesto de interés hacia el otro; de predisposición para alcanzar algún acuerdo.

Para que el éxito de nuestra comunicación sea el deseado es preciso que evitemos aquellos gestos que puedan ser malinterpretados y utilizar un fuerte apretón de manos, una mirada directa y franca y una sonrisa amable.

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