jueves, 29 de julio de 2010

Entrevista a Verónica Regueiro vs Doctora Melosita



“La vitalidad, la valentía y la fuerza que me transmiten los niños ante el dolor y la enfermedad, también me la llevo; es única e increíble la capacidad de lucha que tienen los pequeños”


Verónica Regueiro Huertos, más conocida como “Doctora Melosita” nació en Madrid en 1975. Profesional de la sonrisa, trabaja desde hace cuatro años como Doctora Sonrisa en la Fundación Theodora. Tuve la gran oportunidad de verla ataviada con su bata y junto a su gallina de la cual no se separa en vivo y en directo, “en su papel como doctora sonrisa” durante la presentación en rueda de prensa del Anuario de Comunicación elaborado por PR NOTICIAS, cuyo parte del dinero ha sido destinado a ayudar a esta Fundación Theodora.

Doctora Melosita en la Fundación Theodora… Pero ¿quién es Verónica Regueiro? ¿Cuando se quita su bata de doctora sonrisa, se separa de su gallina? ¿y de su martilloa de goma?

Es una madrileña que huye como casi todos los madrileños de Madrid. Se ha refugiado en un pueblo de la sierra, para tratar de vivir dentro de lo posible una vida más simplificada. Por lo menos eso intento para tratar de dignificar mi existencia más que mi productividad como persona. Además de ser Doctora de la sonrisa soy actriz y profesora de teatro.


¿Cómo comenzó a ser doctora sonrisa?

Realmente ya conocía la Fundación Theodora desde hace 9 años a través del Dr. Teflón, ambos trabajábamos juntos en una compañía de teatro. Me fascinó la idea, pero eso se quedó ahí, como idea. Hasta que hace 4 años, por una serie de “causalidades” y a través de nuevo del Dr. Teflón y la Dra. Kateterina (de Galicia que “causalmente” estaba en Madrid) envié mi currículum porque abrieron nuevas plazas para Doctores Sonrisas. Después de pasar las selecciones previas del currículum, un cuestionario diseñado en suiza probablemente, porque la fundación proviene de Suiza –que para mí entonces era marciano- una entrevista personal, tres módulos de formación (teórico-práctica, artística y psico-sanitaria en un trimestre aproximadamente) y seis meses de prácticas…¡Tachán! Pasé a ser: Dra. Sonrisa Junior. Después de un año y tras varias evaluaciones y mucha observación, reflexión y esfuerzo, pasé a ser Dra. Sonrisa Senior junto con los compañeros y compañeras de mi promoción y continuamos evaluándonos y cuestionándonos para mejorar el trabajo.

¿Qué es lo que se lleva tras visitar a niños y familias que están en los hospitales?

Mucha generosidad, valor, fuerza y vitalidad por parte de los niños y sus familias. La Generosidad por empezar por algo, -son tantas las cosas que me llevo…-, es porque, los niños y sus familias me permiten acceder y compartir un espacio y un tiempo íntimo para ellos, donde se dan unas circunstancias, incómodas, límites y en el peor de los casos dramáticas, como es la hospitalización de un niño o una niña, con todas las consecuencias que esto conlleva. A mí, Dra. Melosita, me dejan entrar y transitar este momento con ellos, me dan la oportunidad de aportar algo positivo a este momento, momento que no debe ser nada fácil para los niños ingresados y que puede llegar a ser traumático, puesto que no han elegido nada de lo que les es impuesto: la enfermedad o dolencia, el hospital, el pijama, los horarios, los medicamentos, las normas, la separación de su núcleo familiar… etc.

Entonces, ante todo esto, después de la ristra de doctores, doctoras, pruebas médicas, es cuando llega usted…

Sí, resulta que llega una Dra. Muy rara, con pololos, gafas de corazón y un sombreo ridículamente pequeño en la cabeza, que dice ser “Dra. Sonrisa, que se llama Dra. Melosita y que te abraza ella solita y que ha estudiado por lo menos tres minutos”, u otras cosas. Preguntas que si puedes pasar y te dicen que sí, y en la habitación están como son y están con lo que tienen; la gente se da como puede, y la mayoría de las veces se dejan ayudar. Cuando me dicen que “NO” también me parece muy generoso que se atrevan a elegir conscientemente y libremente lo que necesitan en ese momento, puesto que nosotros los Drs. Sonrisa, somos a veces, a lo único que pueden decir “No, aquí no pasas”. Para mí eso es una lección de generosidad y humildad, este trabajo me permite aprender a ser humilde, honesta conmigo misma y con los demás y evitar el narcisismo que puede despertar tener una profesión así. La generosidad también me la llevo de la entrega de mis compañeros y compañeras, la transmisión de conocimientos, la entrega y la lucha de parte del personal sanitario por mejorar la calidad de vida en el hospital. La vitalidad, la valentía y la fuerza que me transmiten los niños ante el dolor y la enfermedad, también me la llevo, porque es única, es increíble la capacidad de lucha que tienen los pequeños, lo cerca que están todavía del nacimiento, y de lo esencial.

He de decirle que considero que no solo es una gran profesional, sino que ante todo, una persona muy valiosa llena de valores ¿le hace, si cabe cada vez más humana ser doctora sonrisa?

Sí, creo que sí. Siento un antes y un después de haber entrado a trabajar como Dra. Sonrisa: no sin esfuerzo, eso sí, pero un esfuerzo placentero. He aprendido a quererme más y esto me permite dar más a los demás. No obstante me queda mucho por aprender y recorrer…

¿Qué me puede decir de los niños con los que trabaja?

Muchísimas cosas positivas. Son valientes, luchadores, imaginativos y creativos. En cuanto les das oportunidad y se les escucha, sacan su creatividad positiva para enfrentarse a las circunstancias que les toca vivir y crecer.

¿Qué me dice de su martillo? ¿Consigue que los niños suelten la rabia o el enfado que en ocasiones llevan dentro por las circunstancias que les rodean y que ellos no han elegido?

Sí, es una herramienta muy buena, porque es blando, y tiene un pito, con el que yo trato de arreglar los marcos de las puertas del hospital, que de tanto abrir y cerrar se estropean mucho, pero resulta que casi siempre acaban en mi frente o en mi nariz y esto alivia mucho a los demás, que esperan que todo les vaya a caer a ellos… “¿Otro golpe más?” y resulta que no, que el martillazo cae en la cara de Melosita. También les alivia mucho a los niños cuando el martillo cae en la cabeza de un familiar. Supongo que esto a los niños, les hace ver, que no son los únicos humillados por el dolor o las circunstancias. Entran rápidamente en un juego, una convención para aliviar su sufrimiento, su presión.

¿Y de su gallina? ¿Cómo se llama? ¿Puede contarnos algo sobre ella?

Mi infatigable e inseparable gallina, se llama Camila, es mi hija y la conozco desde que era un huevo que por equivocación puso un orangután. Va a su aire, es adolescente, muy fresca y siempre en biquini, se pinta las uñas y los labios, es muy coqueta y viste de color rosa como yo: la Dra. Melosita. A Camila le gusta mucho cantar, también hace números de contorsión circense y hacemos gallinoterapia en la espalda de los padres. Sabe mucho de medicina, siempre la consulto, entre las dos operamos a corazón abierto.

Un doctor sonrisa, quiero recalcar, “es humano”. Por muy preparados que estéis para afrontar situaciones tan duras, imagino que en ocasiones el doctor sonrisa se viene abajo ¿es así? ¿Contáis con psicólogos o algún tipo de ayuda en la asociación para que podáis poner algo de distancia a muchas de las situaciones que vivís?

Efectivamente, si no fuéramos humanos no podríamos hacer este trabajo. En este trabajo una de las cosas a trabajar es “la distancia de seguridad idónea”, - que no es fácil- no puedes estar muy lejos porque no te permitiría empatizar con el prójimo y no puedes estar tan cerca que su situación se convierta en la tuya y no puedas ayudar, esto es por supuesto explicado de una forma muy general. Desde luego no hay que pasar por encima de una misma, porque así no pasarás por encima de nadie, esto es otra de las grandes cosas que he aprendido, y esto no significa hacer lo que me dé la gana, sino todo lo contrario, hacerme responsable de todas mis decisiones y actos, para mí, entender esto es entender la libertad y vivirla. Trabajamos con las emociones constantemente, emociones que tienen que ver con nuestra vida personal, y hay que aprender a manejarlas y dejar que fluyan, tampoco a reprimirlas, sí a buscar la vía adecuada y el momento adecuado. Sobre todo, nos permitimos ser humanos y ser humanos para los demás. Lo más importante es que para todo esto contamos con la ayuda de una psicóloga profesional, Concha Dobón, que nos enseña a hacer este trabajo individualmente y en equipo y que está siempre ahí para atendernos ante alguna necesidad o inquietud que tengamos. En este sentido hay un cuidado muy grande en La Fundación Theodora. Lo único que puedo decir, que si yo tengo alguna duda inquietud o me siento mal, siempre puedo compartirlo con mi equipo de Drs. Sonrisa, y puedo llamar a la psicóloga. Todos y todas tenemos su teléfono. Cuando tengo ganas de llorar lloro, me busco dónde, cuándo y con quién y lloro, trato de no reprimir mis emociones, sino de conocerlas para aprovecharlas y crecer con ellas.

Imagino que son muchas… pero ¿puede contarnos alguna anécdota que recuerde especialmente y que haya vivido en su trabajo?

Tengo muchas imágenes agolpadas en la cabeza. Pero recuerdo una, con un niño de 7 años aproximadamente, en el Hospital Niño Jesús, las enfermeras antes de entrar me advirtieron que ese día estaba bajito de ánimo y de salud, que tenía muchos dolores, no obstante que entrara para ver si le venía bien. Así que entré previo permiso del niño y del padre, que estaba junto a él en la cama, el padre me advirtió de nuevo, que el niño tenía muchos dolores y que tal vez la cosa no iba a funcionar…El niño se quejaba…Yo le dije que no se preocupara que si le dolía era normal que se quejara, y que yo en su lugar estaría muy enfadada, y que hoy por si no lo sabían era el día de la queja internacional en el hospital, y que había ido a informarles de eso. Les dije: “os dejo mi tarjeta de Dra. Sonrisa por si me necesitáis para algo en este día o para buscar unos pedos perdidos que se me han escapado…” En ese momento entró la enfermera para inyectarle un calmante para el dolor al niño porque instantes antes de entrar yo no localizaban ese calmante, El niño dijo- “no, no ya no hace falta” “¿Ya no te duele?”-preguntó la enfermera asombrada, “¡pero si te dolía mucho!, ¿estás seguro?” El niño aseguró que no, que ya no le dolía; la enfermera se marchó con su jeringuilla en la mano. Jugamos un poco más y me despedí con la risa en la cara del niño. La sonrisa y el alivio en la cara del padre, que me dio las gracias. Cuando salí las enfermeras me comentaron su asombro y su satisfacción.

Usted y el resto de los doctores sonrisa que trabajan en España, lo hacéis en Hospitales como el Clínico de San Carlos, u Hospital Niño Jesús ¿Con cuántos doctores sonrisa cuenta hoy la Fundación Theodora?

Con 26 doctores sonrisa en España, en comunidades como Galicia, Andalucía, Islas Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.

¿Qué podemos hacer los que no somos “profesionales de la sonrisa” para colaborar con esta gran fundación que se dedica a ayudar a los más inocentes: los niños, que no han elegido tener una enfermedad ni vivir en un hospital?

Primero cuidarse y quererse mucho para tratar de no enfermar. Dedicarnos entrevistas como éstas para dar a conocer nuestro trabajo. Hay muchas formas de colaborar, lo mejor es entrar en la página web http://www.theodora.org.es/ y allí explican las diferentes formas de colaborar, con 10€ se visita a un niño hospitalizado. Podéis escribir un correo a la Fundación Theodora, doctorsonrisa@theodora.org o llamar al 902 02 33 22. Se puede ser voluntario, que también es una parte fundamental en este proyecto y sin los cuáles no podríamos realizar nuestro trabajo, ellos hacen una estupenda labor de difusión y apoyo.

Mil gracias Dra. Melosita, y felicidades por la gran labor que realiza, tanto usted como toda la Fundación Theodora.

¡¡Miles de gracias a ti, y todos los que hacéis esta labor de difusión sobre la Fundación!. Por querer indagar más en el ser humano. Muchos besos y abrazos de la Dra. Melosita y de Verónica Regueiro.

PREGUNTA RESPUESTA

Persona que admira: Admiro a muchas personas, a mis todos compañer@s de Theodora, a mis padres, a mi hermano, por poner algunos ejemplos

Un deseo: Ser cada día más consciente

Un lugar donde relajarse: Cualquier lugar donde pueda mirar al cielo y al horizonte.

Virtud que ha de tener todo profesional: Honestidad

Algo que valora: ¿Sólo algo? La capacidad de dejarse sorprender y jugar…

Algo que detesta: Mi propia intolerancia, y mi excesiva exigencia


¿QUÉ LE VIENE A LA CABEZA CUANDO MENCIONO...?

Familia: entrega y generosidad

Terrorismo: dolor

Implicación: forma de vida

Solidaridad: familia

Emprendedor: valentía y vitalidad

2 comentarios:

  1. Personas como estas son las que merecen la pena. Felicidades a la Fundación Theodora y a todas aquellas fundaciones o asociaciones que hacen la vida de aquellos que no han tenido la suerte de tener salud algo más bonita.

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  2. Ánimo y toda mi gratitud a todas las personas que hacen esta labor tan grande con los niños, los más inocentes. Dios os bendiga.

    Saludos,

    Cristina Palomo

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