domingo, 6 de junio de 2010

Bienvenida la moda de la solidaridad

Hoy leía en el Diario Montañés, un reportaje titulado “ONG, LA MARCA SOLIDARIA”. Este comenzaba así y se preguntaba lo siguiente. “Los grandes diseñadores parecen empeñados en mostrar su lado más humano. En un mundo tan sobrexpuesto y donde cada detalle, por nimio que sea, cobra una importancia trascendental, los estandartes de la industria de la moda se están entregando sin desmayo a las buenas causas. Parece como si de pronto los modistos más famosos hubiesen inoculado un virus de lo más solidario al mundo del lujo para ayudar desde su exclusiva atalaya a los más desfavorecidos. Valen todo tipo de causas. Lo mismo entregan generosos cheques para mitigar el problema de la hambruna infantil (Gucci), que se desviven por echar un cable a jóvenes artistas (Burberry) o diseñan bolsos cuyos beneficios dedican a mujeres enfermas de cáncer (Tommy Hilfiger)...¿Pero qué hay realmente detrás de esta pasarela de buenas intenciones? ¿Hasta qué punto es sincera la ayuda que estos creadores encauzan a través de las ONG para proyectar un mundo más justo? ¿O sólo utilizan estas plataformas de alta resonancia mediática para sacudirse la mala conciencia que les persigue por trasladar sus centros de producción a países del Tercer Mundo, donde fabrican a precio de saldo y pagan sueldos miserables a sus trabajadores?...”
Pues bien, si que es verdad que admito que resulta paradójico, que muchas de estas marcas fabriquen a precio de saldo y paguen un sueldo miserable a sus trabajadores en el Tercer Mundo: no lo comparto, es más, pienso, que si quieren realizar una obra solidaria, aquellas marcas que supuestamente tienen trabajadores trabajando a destajo y cobrando un sueldo miserable, deberían empezar primero a ayudar a los que tienen a su alrededor; más cerca, es decir, dándoles a "sus trabajadores" un salario y condiciones dignas, que no debería ser una "acción solidaria" sino un derecho que tiene el ser humano...Luego que colaboren con otras causas.

Pero suscribo lo que siempre he pensado: bienvenida la hipocresía, si estas acciones solidarias se realizan a través de la misma. Evidentemente, está claro que hoy en día, toda empresa que no realiza una labor de RSC (Responsabilidad Social Corporativa), se expone al ostracismo, por ello se puede sospechar y mucho sobre el porqué empresas llenas de glamour y alejadas del mundo real, invierten su dinero en estas acciones. Pero la realidad es que hoy, pocas son las empresas que no se prestan a llevar a cabo acciones solidarias, y la verdad, no sé cuáles de todas ellas se realizarán por propia convicción y moral, pero aunque sea desde la hipocresía, o desde "el quedar bien" bienvenida sea toda ayuda a los más necesitados.

Pese a ser de las que piensa que desde el momento en que se forma o crea una empresa, y ésta obtiene beneficios, moralmente la misma ha de ser corresponsable con la sociedad y realizar acciones solidarias, me parecerá peor o mejor que las empresas, en esta ocasión las grandes marcas a las que hace alusión este diario, realicen acciones sociales o humanitarias para beneficiar su imagen. Reitero lo de siempre, aunque solo lo hagan por eso, por “mejorar su imagen”, aunque en el fondo me entristezca, porque creo que las cosas se deben realizar desde el corazón, BIENVENIDA SEA ESTAS...

No me importa para nada que estas marcas u otras realicen estas labores por no sentir el ostracismo de su sector o por lavar o mejorar su reputación o imagen. Mientras el fin sea uno: ayudar a los más necesitados, bienvenido sea.

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