martes, 23 de febrero de 2010

Esta noche he soñado

Esta noche he soñado en que existía una aldea en la que vivían diez familias. Todas ellas con hijos, trabajaban cada día para que su aldea, cada vez tuviese más y más cosas que les permitiese vivir mejor y conseguir un futuro lleno de proyectos para sus hijos. Uno de los cabeza de familia de la aldea, se encargaba de cortar leña, pero aunque fuese leñador y se dedicase a la venta de leña para dar de comer a los suyos, siempre, aunque no era su obligación, cuando en invierno cualquier familia de la aldea necesitaba madera para calentar su hogar, se la regalaba.

Otra familia amasaba pan, hacía bollos, pan, y tatas de chocolate para los niños. En la aldea todos los aldeanos iban por la mañana iban a comprar el pan. No obstante, si ese día no tenía algún aldeano dinero para poder llevar pan a sus hijos, se lo dejaban a deber, o en más de una ocasión el panadero y su familia hacían la vista gorda, y regalaban dicha barra de pan.
En esta aldea estaba aquel que se dedicaba a la medicina, por vocación, él si que atendía a toda la aldea por la voluntad, no pedía nada a cambio, pero los aldeanos, agradecidos, siempre le pagaban más de lo que él esperaba.

Entre el resto de las familias de la aldea, unas se dedicaban a la pesca, el padre salía todos los días a pescar pese al temporal a altas horas de la mañana, otra e ellas se dedicaba a innovar, creaba nuevos métodos para que el panadero pudiese amasar mejor, nuevos métodos para que el médico de la aldea pudiese oscultar a su paciente mejor, y herramientas que permitiesen que el leñador pudiese cortar más leña en menos tiempo y más fácilmente; el resto de aldenaos, a transportar la materia prima para hacer el pan, la leña y a la enseñanza.
Cada uno aportaba algo a su aldea, pero no solo para sus familias, sino para los que formaban la aldea, sin ser deber suyo, dado que la aldea estaba formada por todas estas familias, cada familia podía tirar para lo suyo.

Pero un buen día, parte de las familias comenzaron a quedarse sin sus empleos, el gobernante había subido mucho los impuestos, permitido la gran subida de alquileres de los locales en los que trabajaban, y no destinado todo el dinero que siempre se destinaba a ayudar a los aldeanos, sino que este se había gastado en grandes cenas y fiestas con otros gobernantes de aldeas próximas en las que más que hablar de cómo gestionar mejor la aldea, se hablaba sobre el champagne que se compraría para el próximo encuentro de gobernantes.
El caso es que esa aldea, pese al esfuerzo de cada familia, pese al buen hacer de cada familia con cada uno de los de su aldea, se vino abajo, muchos negocios como la panadería tuvieron que cerrar, el leñador ya no podía contar con el transportista que le cargaba la leña para venderla en la aldea, por lo que no podía ejercer su trabajo para vender leña. Todo por la “falta de responsabilidad y de compromiso de los gobernantes de la aldea”.

En este caso, los gobernantes no hicieron gesto alguno para con sus aldeanos, a los cual se debían, de reducir su jornal, y dar parte de éste, sino que seguían con su gran jornal, viendo cómo la aldea se venía abajo y haciendo promesas de prosperidad económica.
Ningún aldeano estaba obligado a dar a sus vecinos cuando les faltaba algo, dado que el leñador se dedicaba a cortar leña y a venderla, el pescador a pescar y a venderlo y el panadero a hacer pan y venderlo.
Sin embargo, los gobernantes cuya misión era “deberse y ser responsables y morales para con sus aldeanos” seguían entre discurso y discurso de recuperación económica lanzando mensajes como que laspenurias acabarían mientras "solo se dedicaban a aparentar" y a realizar encuentros con otros gobernantes inundados de champagne y nuevos coches, cuando lo mínimo que podrían haber hecho por compromiso político era dejar de gastar y reducir a la mitad su jornal elevado destinándolo para el bien de sus aldeanos por el mero y solo hecho de ser gobernantes y haber sido votados por los mismos.

Lo último que recuerdo de este sueño es que querían retrasar la jubilación y bajar los jornales de los aldeanos. No sé por qué, quizás porque estaba soñando… pero me he preguntado ¿por qué no reducen primero sus grandes jornales y realizan entre menos encuentros entre gobernantes solo para beber el mejor champagne y empiezan por retrasar ellos su jubilación pero en igualdad de condiciones que sus aldeanos?

Bueno, me he sentido aliviada al despertarme... gracias a Dios hoy en día con nuestro gobierno esto no sucede y estamos en buenas manos.

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