lunes, 16 de noviembre de 2009

Comunicación y Marketing 2.0


Bajo el marco de la "Comunicación y Marketing 2.0" de Evento Blog 2009 se trataron temas como "el negocio en la comunicación online" ¿existe este?, "¿está la nota de prensa muerta?", o la alfabetización de las empresas en el concepto de lo 2.0 entre muchos otros.

Este evento que tuvo una grandísima acogida, contó con moderadores como Adolfo Corujo, Joaquín Mouriz, -desde la desde la visión de un DIRCOM-, Pablo Herreros -desde la perspectiva de las agencias- Iván Pino, -desde la visión del profesional de la comunicación- y Juan Pedro Molina -desde el punto de vista universitario.
Ivan Pino, refleja en su post literalmente: "Impresionante. No esperaba tantísima asistencia. Casi 300 profesionales acudieron a nuestra convocatoria. No cabía un alma en la sesión paralela de Comunicación y Marketing 2.0 del EBE09. Muchísimas gracias a todos".

Impresionante para él, pero no para los que acudieron o le seguimos, porque ya solo con leer sus post, su profesionalidad queda más que patente en lo que a la comunicación/comunicación 2.0 se refiere siendo un referente para muchos de nosotros.

Durante esta jornada el debate fue intenso y variado, temas como la profesionalidad, la valoración y la evaluación. Yo hablaré de dos que destaca ivan, y que me interesan muchísimo, el de la profesionalidad y la valoración. La evaluación me interesa, pero ya lo trataré en otro momento cuando tenga mejores fundamentos para mi y no es por despreciar a Juan Luis Polo, con el que he tenido oportunidad de hablar personalmente, pero ya tocaré en su momento algún mensaje suyo que me llame más la atención.

Según Ivan Pino, destacan las conclusiones o afirmaciones de Raúl Ramirez (@isopixel) lo . "Cierta gente con aires de gurú se está aprovechando de la confusión de las empresas para vender humo y falacias. Si no se percibe una oferta seria en el mercado, los francotiradores pueden matar una gran oportunidad para todos". Y estoy totalmente de acuerdo con lo suscrito por Raúl Ramirez, estoy más que harta de la gente o de las "personas" que van con aires de gurú. Siempre he estado en contra de este tipo de gente que va de gurú en cualquier campo, lo sea o no lo sea, pero más en contra de los que van de gurú y se aprovechan de la confusión de las empresas vendiendo humo y falacias.

Isabel Ramis (@yayel), gestora de comunidad en Acciona, habló sobre la "Valoración" y puso en la mesa algo real que todos los que tenemos un humilde blog, como el mío, o comunicamos en la web 2.0, sabemo: "Comunicar en Internet supone mucho tiempo. Mucha dedicación profesional. Servicios que van más allá de lanzar una web y punto. Hay que movilizar, responder y actualizar contenidos. Cultivar relaciones. ¿Cuánto cuesta eso? ¿Se valora realmente?".

Ante la pregunta que dejó al aire Isabel Ramis, yo respondo, sí se necesita mucho tiempo para llevar blog, y sí, "no hay que dejar de regarle" como digo yo, dado que un blog pretende el feedback o al menos comunicación continua, pero ante la pregunta de si "se valora realmente", considero que no, que los que no están dentro, no lo valoran, porque no saben lo que es, ni la implicación que el blogger tiene para sus 1 o 1000 seguidores, pero el valor, lo ha de tener en sí el blogger, sabiendo que cada post que escriba, aunque solo a una persona le sirva de algo positivo, ya cree ese valor que se requiere para un blogger.

Conclusión breve, de todo lo que esta jornada aireó: que sí, hay gurús que venden humo, que sí que nos quedamos con la duda de si el trabajo del blogger es valorado, pero yo solo comento una cosa, mi blog, humilde, por mi si es valorado, porque intento aportar lo poco o mucho que sé al menos a una persona que me lea, y segundo por supuesto que un blog es valorado, y la evidencia está en que existe por suerte para nosotros el blog de ivan pino, que nos aporta cada día muchísimos conocimientos y es un referente para muchísimos lectores suyos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Señalar con el dedo

El mundo era tan reciente que las cosas no tenían nombre y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo

Gabriel García Márquez


En ocasiones me hubiera gustado remontarme en el tiempo, de manera que pudiese señalar con el dedo para nombrar las cosas y a las personas.

Señalar con el dedo, en la actualidad no está bien visto, de hecho cuando éramos pequeños, a más de uno nuestros mayores nos decían “no señales con el dedo que es de mala educación”. Depende de las circunstancias, en la actualidad hoy en día está mal visto, pero porque ya hay nombres para nombrar las cosas, pero antes, no es que estuviese mal visto, sino que era útil y resolvía muchos problemas, solucionaba el que los seres humanos pudiesen comunicarse.

Pero, retomo lo que comentaba al principio de mi post, “me gustaría remontarme en el tiempo” de manera que en vez de poder llamar a las cosas y personas por su nombre, pudiese señalarlas con el dedo.

El dedo no tergiversa, simplemente señala y no lleva implícito por naturaleza –excepto por la concepción negativa que tiene hoy la sociedad sobre señalar con el dedo- nada subjetivo, positivo ni negativo, simplemente te señala a ti (a lo que tú eres ralmente, a tu ser) y no puede mentir sobre ti, no pude tildarte de nada que no sea cierto de tus virtudes o defectos, porque solo te señala y “un dedo no se explica”, solo nombra a las cosas para dirigirse a ellas.

Todo esto lo digo porque hoy en día muchos son los que nombran a las cosas o a las personas sin propiedad alguna. Por ejemplo, en el caso de un gato, a uno que no le guste un gato y esté a su lado dirá “fuera bicho”, en vez de “fuera gato”. Y a la hora de nombrar con palabras a las personas, dado que ya no se señala con el dedo, las personas pueden nombrar a los seres humanos sin conocerlos pensando que están realizando una correcta descripción de los mismos.


Es decir, un jefe puede decir que “X”, su empleado, es un vago, y si lo es, hemos tenido suerte, porque el dedo señala a la persona, y si la persona es vaga, está señalando a una persona vaga. Pero pongámoslos en el caso contrario, el jefe dice que “X” su empleado es un vago. Y lo dice, no porque lo haya notado en resultados, ni le haya visto trabajar porque no sale de su despacho, sino que lo dice porque han ido a su despacho otros compañeros con malas intenciones, que sin serlo, lo han tildado de vago. Ahí si el dedo señalase, y no tuviesen nombre las cosas, por mucho que el jefe pensase que su empleado es un vago, al señalar con el dedo a la persona, este dedo señalaría algo real, a la persona y a las aptitudes que forman parte de ella, entre las que no existe la vaguería, por lo que no podría ni mentir.

Asimismo, en cuanto a los empleados que se encargaron de ir al despacho del director para reportarle “sutilmente” que su compañero “X” era un vago, tampoco podrían haberlo hecho, si se señalase con el dedo, dado que “la vaguería” no es una cosa física ni una persona, por lo que no se podría señalar con el dedo. Y si estos, sus compañeros, intentasen hacerle la guerra, por más que lo señalasen con el dedo con malas intenciones, el jefe simplemente por saber que le quieren dar a entender sus empleados observaría disimuladamente, y finalmente saldría la verdad “me quieren dar a entender que esta persona no para de trabajar, que se implica, no deja de hacer horas extras…”.


Señalar con el dedo puede ser actualmente signo de falta de respecto o de mala educación, pero quizás porque las cosas o las personas hoy en día tengan nombre, se falte muchas veces más al respeto a las personas, tildándolas de cosas que no son, por la rumorología de los que a uno le rodean, o por las creencias que uno tenga de una persona cuando no es así.

Señalar con el dedo no tergiversa la forma real de ser de una persona, por mucho que uno quiera con el dedo mentir, jamás lo logrará porque estará señalando a esa persona, al yo de esa persona que se conforma de valores buenos y malos, que simplemente son señalados.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"Cada día de nuestra vida se aprende algo" Es positivo pero también negativo

Cada día de nuestra vida se aprende algo. Es positivo pero también negativo. Los que realmente me conocen saben que soy una persona a la que le gusta siempre aprender cosas nuevas ya no solo a nivel profesional sino también personal. De hecho, no es que me guste, sino que estoy deseando aprender cada día algo nuevo dado que me satisface aprender una nueva cosa cada día que respiro.

Comienzo con el tema de mi post. Aprender cada día algo es bueno y negativo... No sabría equilibrar la balanza entre si es más positivo o negativo. Pero explicaré y argumentaré por qué es positivo.

Es positivo porque te acuestas con la satisfacción de haber aprendido algo nuevo, y que la próxima vez, ya sea en tu vida laboral o personal seguro que lo tendrás en cuenta y lo aplicarás.

También es positivo, porque precisamente por ello, te ayuda a crecer como profesional y como persona.

Ves que tras un mes, es decir, tras 30 días aprendiendo día a día algo, todo lo que has aprendido lo has interiorizado y consolidado en tu personalidad, por lo que te hace crecer un poco, y a los dos meses, tras interiorizarlo y ya formar parte de ti todas esas aptitudes en el mundo laboral y personal y virtudes, hacen que hayas crecido no un poco como hacía un mes, sino un poco más.

Pero lo malo de aprender día a día o lo negativo, es que cuando ya has llegado al "culmen", es decir "cuando más sabes" por lo que has aprendido día tras día durante tu vida, y puedes poner al 100% todo lo aprendido en práctica, "mueres".

Es decir, lo negativo es que naces sin ser sabio, sin la ventaja de aprender día a día porque acabas de llegar al mundo, sin que sientas satisfacción por aprender y sobre todo por poder poner en práctica tus conocimientos a nivel laboral y como no ayudar a los demás desde que naces con lo que ya has aprendido al igual que a ti mismo, dado que el día a día te hace más fuerte.

Qué paradójico, o que NEGATIVO es aprender día a día, podríamos morir sin saber nada, y nacer sabiendo todo lo que aprendemos día a día durante nuestra vida para poder aprovechar nuestros conocimientos aportando márgenes de rentabilidad a nuestras empresas, y lo más importante, ayudando a los demás gracias a todo lo que sabes y las aptitudes personales que adquieres.

Triste, aunque como hay que vivir el presente -al menos yo lo vivo- me quedo con el "haber aprendido hoy" y saber que mañana sabré una cosa más para poner en práctica.

martes, 3 de noviembre de 2009

¿eres broker o consultora?


¿Eres broker o consultora? Sí esa es la pregunta que me hacen, y que de hecho cada vez que me ven me da verguenza contestar. Verguenza porque nadie que no esté dentro del sector de la consultoría de comunicación sabrá que sí que la vida de un consultor de comunicación es bastante estresante, casi como la de un broker.

El papel profesional de broker implica "traje de chaqueta", "alto nivel", "movimiento de dinero" y sobre todo como muchos coinciden en que sus profesión es de las que más afecta a nivel estress tanto físico como psicológico.

Pues bien, "yo no soy broker", y mis compañeros de departamento tampoco, y en una consultora de comunicación, quizás no llevemos un "alto nivel de vida", que algunos sí los tendrán siendo consultores, no nos tomamos en nuestro salón una copa al llegar a casa para relajarnos de "Belle epoque de Pierrer Jouet", un champagne valorado en 1000 € la botella, pero sí quizás de camino del trabajo a casa tras salir más tarde de tu horario, te encuentras con algún conocido y te dice... "¿Qué te pasa? ¿Te noto acelerada? ¿ha ocurrido algo?" y no, simplemente la respuesta es que el estress lo llevas aún dentro tras haber estado enviando durante tu jornada laboral convocatorias a prensa, haciendo seguimiento de medios que acudirán a ruedas de prensa, organizando un evento, gestionando entrevistas o artículos de opinión, preparando desayunos informativos, haciendo reportes o simplemente ideando nuevas acciones para tus clientes de manera que repercuta en mejores resultados: todo eso en un día y para distintos clientes.

Pues repito, suscribo, "no soy broker", pero sí consultora, y el estress quizás por la implicación con tus clientes, y por los cambios de planes marcados por la actualidad, me provocan estress.

Lo único que sí me diferencia de un broker, no el estress físico o psicológico que pueda padecer, del cual estoy encantada porque me gustan los retos y sobre todo cumplir y dar buenos resultados a las cuentas que llevo, es que cuando llego a casa, me bebo una botella de agua fría, me tumbo en el salón para ver que hay vida más allá del trabajo, y me hago la comida para el día siguiente.

He trabajado como periodista, he trabajado como diseñadora, y no dijo que no se padezca estress, pero sí he de decir, que trabajar en una agencia de comunicación, no es como la mayoría de las personas opina, o piensa, sino que es algo frenético porque buscas resultados y tienes que estar preparado para todo dentro de la de prioridades primeras, segundas y terceras que tienes marcadas para cada cuenta que llevas en un solo día.

No soy broker, lo siento, pero lo que más siento es que muchas personas desconozcan a qué se dedica una consultoría de comunicación, que el trabajo que realizamos los consultores, estriba desde colocar una corbata a un cliente para que salga bien en prensa, hasta mover ruedas de prensa en un día con el objetivo de que te aparezcan pese a los muchos o pocos contactos que tengan un números suficiente para que el cliente no se vea solo en la sala del hotel que ha alquilado junto con el cofee-breack con dos periodistas.

Sí, no soy broker, y siento mucho, me dirijo a todas aquellas personas que no entienden el estress de un consultor, que no sea broker.

Un broker se estresa, pero un consultor de comunicación también. Y lo bueno, es que hablando como consultora, al menos el equipo de trabajo con el que trabajo, y me incluyo, lo llevamos bien y no nos impide ser profesionales ni dar resultados.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Lo complejo de la implicación

Está claro que hay personas que tienen de manera intrínseca en su persona el valor de la "implicación" por su empresa y los clientes de su empresa; velando por conseguir buenos resultados y aportando ideas para una mejora de los mismos, y otras personas, que trabajan en una empresa pero que la palabra implicación no forma parte de sus aptitudes.

En una empresa, si el empresario se encuentra con un equipo de trabajo, habrá lo más seguro dentro del mismo, implicados por la empresa, porque es algo que llevan dentro, e implicados que solamente lo hacen con sus clientes cuando se ven motivados o la dirección ejerce distintas acciones para que se sientan implicados.

La implicación sobre todo cuando el trabajador la lleva dentro de manera intrínseca, ya sea por dar los mejores resultados a sus cuentas, e incluso a otras que no lleva, pero que son de su empresa través de la aportación y no la imposición de ideas (correctas o erróneas), en ocasiones puede causar conflictos.

Y es que muchas veces, olvidamos que detrás del trabajador está el coordinador, y que este lo tiene completamente meditado previamente, por lo que, "meterte donde no te llaman", aunque el trabajador en esos momentos piense que lo hace por la empresa, hace que se generen conflictos.

Es decir, la implicación muchas veces genera malos entendidos en las relaciones interpersonales que se dan en una empresa.

Según Jaume Sanabras, Consejero Delegado de EKM Group Human Capital y miembro del foro Forum Millora Contínua, para que la implicación de las personas de un equipo no deriven en malos entendidos como que se pueda llegar a pensar que el trabajador implicado quiere imponer en vez de aportar ideas en una empresa como profesional que es, saltándose a sus supervisores, Sanabras enumera unas pautas para que la implicación no llegue a ser algo conflictivo ni negativo.

RESPETO: Respeto mutuo en las relaciones jerárquicas y laterales. Condición primaria e indispensable.

RESPONSABILIDAD: Adecuada a cada nivel dentro de la organización y a la experiencia profesional de las personas. Un exceso de responsabilidad puede ser abrumador, un defecto minusvalora a la persona. Otorgar responsabilidad en su justa medida es fundamental.

PROMOCIÓN: Primar la promoción interna versus la externa fomenta el arraigo de las personas con el proyecto empresarial.

FORMACIÓN: Desarrollar un plan de formación que acompañe a los profesionales a lo largo de su carrera, facilitándoles el acceso a nuevos niveles de responsabilidad y desempeño.

SALARIO: Un salario adecuado al nivel de responsabilidad y desempeño y alineado con las condiciones del mercado.

EVALUACIÓN: Como medio de establecer un modelo de reconocimiento y recompensa.

CLIMA: Estableciendo las condiciones adecuadas que fomenten el desarrollo de un clima laboral agradable.


Según Jaume Sanabras, afirma que "Puede ser demasiado tarde. El día que nos damos cuenta de que tenemos una alta rotación, o que se va un elemento importante del equipo, nos empezamos a preguntar sobre la implicación de las personas en la empresa, seguramente será algo tarde pero, la respuesta sólo la encontraremos analizando nuestra posición en relación a los factores anteriormente mencionados".

Desde mi punto de vista, considero, que la IMPLICACIÓN INNATA de un trabajador en una empresa, incluso sin ser suya la empresa, es imposible de anularla durante el tiempo que este en esa empresa, en otra o en mil más.

Y también independientemente de los valores que aconseja Sanabras, con los que estoy totalmente conforme, tanto para los implicados innatos, como para aquellos que se implican a través de estímulos como la motivación, pero que no lo son, considero que pese a que en ocasiones la implicación por la empresa por parte de un trabajador (actuando de manera equivocada o no en sus aportaciones de ideas o de acciones por querer aportar mejoras en la empres), genere conflictos interpersonales, lo positivo es que exista un coordinador, o supervisor, que tenga la gran profesionalidad y aptitud para dar el paso y entablar un diálogo con el trabajador, de manera que a través del mismo, puedan ambos llegar a entenderse.

Esto es indicación de que el coordinador o su pervisor, se implica en la empresa no solo con las cuentas de la misma, sino con los trabajadores, dedicando su tiempo a conseguir que los malos entendidos se arreglen, ejemplo para su personal.
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