jueves, 12 de noviembre de 2009

Señalar con el dedo

El mundo era tan reciente que las cosas no tenían nombre y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo

Gabriel García Márquez


En ocasiones me hubiera gustado remontarme en el tiempo, de manera que pudiese señalar con el dedo para nombrar las cosas y a las personas.

Señalar con el dedo, en la actualidad no está bien visto, de hecho cuando éramos pequeños, a más de uno nuestros mayores nos decían “no señales con el dedo que es de mala educación”. Depende de las circunstancias, en la actualidad hoy en día está mal visto, pero porque ya hay nombres para nombrar las cosas, pero antes, no es que estuviese mal visto, sino que era útil y resolvía muchos problemas, solucionaba el que los seres humanos pudiesen comunicarse.

Pero, retomo lo que comentaba al principio de mi post, “me gustaría remontarme en el tiempo” de manera que en vez de poder llamar a las cosas y personas por su nombre, pudiese señalarlas con el dedo.

El dedo no tergiversa, simplemente señala y no lleva implícito por naturaleza –excepto por la concepción negativa que tiene hoy la sociedad sobre señalar con el dedo- nada subjetivo, positivo ni negativo, simplemente te señala a ti (a lo que tú eres ralmente, a tu ser) y no puede mentir sobre ti, no pude tildarte de nada que no sea cierto de tus virtudes o defectos, porque solo te señala y “un dedo no se explica”, solo nombra a las cosas para dirigirse a ellas.

Todo esto lo digo porque hoy en día muchos son los que nombran a las cosas o a las personas sin propiedad alguna. Por ejemplo, en el caso de un gato, a uno que no le guste un gato y esté a su lado dirá “fuera bicho”, en vez de “fuera gato”. Y a la hora de nombrar con palabras a las personas, dado que ya no se señala con el dedo, las personas pueden nombrar a los seres humanos sin conocerlos pensando que están realizando una correcta descripción de los mismos.


Es decir, un jefe puede decir que “X”, su empleado, es un vago, y si lo es, hemos tenido suerte, porque el dedo señala a la persona, y si la persona es vaga, está señalando a una persona vaga. Pero pongámoslos en el caso contrario, el jefe dice que “X” su empleado es un vago. Y lo dice, no porque lo haya notado en resultados, ni le haya visto trabajar porque no sale de su despacho, sino que lo dice porque han ido a su despacho otros compañeros con malas intenciones, que sin serlo, lo han tildado de vago. Ahí si el dedo señalase, y no tuviesen nombre las cosas, por mucho que el jefe pensase que su empleado es un vago, al señalar con el dedo a la persona, este dedo señalaría algo real, a la persona y a las aptitudes que forman parte de ella, entre las que no existe la vaguería, por lo que no podría ni mentir.

Asimismo, en cuanto a los empleados que se encargaron de ir al despacho del director para reportarle “sutilmente” que su compañero “X” era un vago, tampoco podrían haberlo hecho, si se señalase con el dedo, dado que “la vaguería” no es una cosa física ni una persona, por lo que no se podría señalar con el dedo. Y si estos, sus compañeros, intentasen hacerle la guerra, por más que lo señalasen con el dedo con malas intenciones, el jefe simplemente por saber que le quieren dar a entender sus empleados observaría disimuladamente, y finalmente saldría la verdad “me quieren dar a entender que esta persona no para de trabajar, que se implica, no deja de hacer horas extras…”.


Señalar con el dedo puede ser actualmente signo de falta de respecto o de mala educación, pero quizás porque las cosas o las personas hoy en día tengan nombre, se falte muchas veces más al respeto a las personas, tildándolas de cosas que no son, por la rumorología de los que a uno le rodean, o por las creencias que uno tenga de una persona cuando no es así.

Señalar con el dedo no tergiversa la forma real de ser de una persona, por mucho que uno quiera con el dedo mentir, jamás lo logrará porque estará señalando a esa persona, al yo de esa persona que se conforma de valores buenos y malos, que simplemente son señalados.

1 comentario:

  1. Hola Marta, llevo tiempo leyendo tu blog porque lo descubrí un buen día. Hoy me he hecho seguidor tuyo. Me hubiera hecho antes seguidor "visible" de tu blog pero me ha sido imposible hasta que he tenido un rato libre. Quería comentarte que me gusta mucho tu blog, es cercano, original porque unes unos temas con otros, siempre destacando "la misma filososfía que yo", el valor añadido de las empresas, que básicamente, son los trabajadores y de ello depende la motivación de los mismos. Una empresa puede ir muy bien económicamente, pero si poco a poco con el tiempo se van marchando sus empleados, es porque no saben cuidar el valor añadido secreto de la rentabilidad de las empresas "considerar, motivar y valorar a sus trabajadores". Ya te iré contando en emails pero te puedo dar mi experiencia como empresario, y el valorarlos como profesionales y como personas ha hecho que casi me haga millonario, jeee, (es broma) pero me ha dado un gran margen de rentabilidad. Bueno te seguiré, no sé si podré comentar asiduamente tus post, porque el tiempo para mi es poco, pero quería que supieses y que todo el mundo supiese las razones por las que me he hecho seguidor "visible" de tu blog. Si necesitas algo cuenta conmigo, porque ya con tu filosofía sé que tienes valor añadido dentro, solo con apreciarlo.

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