martes, 3 de noviembre de 2009

¿eres broker o consultora?


¿Eres broker o consultora? Sí esa es la pregunta que me hacen, y que de hecho cada vez que me ven me da verguenza contestar. Verguenza porque nadie que no esté dentro del sector de la consultoría de comunicación sabrá que sí que la vida de un consultor de comunicación es bastante estresante, casi como la de un broker.

El papel profesional de broker implica "traje de chaqueta", "alto nivel", "movimiento de dinero" y sobre todo como muchos coinciden en que sus profesión es de las que más afecta a nivel estress tanto físico como psicológico.

Pues bien, "yo no soy broker", y mis compañeros de departamento tampoco, y en una consultora de comunicación, quizás no llevemos un "alto nivel de vida", que algunos sí los tendrán siendo consultores, no nos tomamos en nuestro salón una copa al llegar a casa para relajarnos de "Belle epoque de Pierrer Jouet", un champagne valorado en 1000 € la botella, pero sí quizás de camino del trabajo a casa tras salir más tarde de tu horario, te encuentras con algún conocido y te dice... "¿Qué te pasa? ¿Te noto acelerada? ¿ha ocurrido algo?" y no, simplemente la respuesta es que el estress lo llevas aún dentro tras haber estado enviando durante tu jornada laboral convocatorias a prensa, haciendo seguimiento de medios que acudirán a ruedas de prensa, organizando un evento, gestionando entrevistas o artículos de opinión, preparando desayunos informativos, haciendo reportes o simplemente ideando nuevas acciones para tus clientes de manera que repercuta en mejores resultados: todo eso en un día y para distintos clientes.

Pues repito, suscribo, "no soy broker", pero sí consultora, y el estress quizás por la implicación con tus clientes, y por los cambios de planes marcados por la actualidad, me provocan estress.

Lo único que sí me diferencia de un broker, no el estress físico o psicológico que pueda padecer, del cual estoy encantada porque me gustan los retos y sobre todo cumplir y dar buenos resultados a las cuentas que llevo, es que cuando llego a casa, me bebo una botella de agua fría, me tumbo en el salón para ver que hay vida más allá del trabajo, y me hago la comida para el día siguiente.

He trabajado como periodista, he trabajado como diseñadora, y no dijo que no se padezca estress, pero sí he de decir, que trabajar en una agencia de comunicación, no es como la mayoría de las personas opina, o piensa, sino que es algo frenético porque buscas resultados y tienes que estar preparado para todo dentro de la de prioridades primeras, segundas y terceras que tienes marcadas para cada cuenta que llevas en un solo día.

No soy broker, lo siento, pero lo que más siento es que muchas personas desconozcan a qué se dedica una consultoría de comunicación, que el trabajo que realizamos los consultores, estriba desde colocar una corbata a un cliente para que salga bien en prensa, hasta mover ruedas de prensa en un día con el objetivo de que te aparezcan pese a los muchos o pocos contactos que tengan un números suficiente para que el cliente no se vea solo en la sala del hotel que ha alquilado junto con el cofee-breack con dos periodistas.

Sí, no soy broker, y siento mucho, me dirijo a todas aquellas personas que no entienden el estress de un consultor, que no sea broker.

Un broker se estresa, pero un consultor de comunicación también. Y lo bueno, es que hablando como consultora, al menos el equipo de trabajo con el que trabajo, y me incluyo, lo llevamos bien y no nos impide ser profesionales ni dar resultados.

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