viernes, 29 de mayo de 2009

Como conseguir una buena reputación corporativa

La reputación es una de las cualidades más importantes de un ser humano. Esto mismo sucede con la reputación de las empresas, siendo esta la que marca la excelencia de la misma. La reputación en nuestro día a día siempre ha estado unida al cumplimiento, al compromiso y cumplimiento de la palabra de cada persona, y la reputación de las empresas está íntimamente ligada al comportamiento y compromiso corporativo y de estos depende la misma.

Para que se pueda conseguir una buena reputación corporativa, es preciso que la empresa previamente consiga una excelente imagen. Para ello, para conseguir una excelente imagen, es preciso, que la política de la empresa sea la adecuada llegando a posicionarse de tal forma que luego pueda comunicarse de manera eficaz creando la reputación deseada.

Si una empresa quiere dar una buena imagen, o una imagen excelente al exterior, deberá empezar por el “interior”. Vuelvo a mi premisa de siempre, en la organización empresarial o gestión empresarial siempre encontramos paralelismos con la psicología, “para que una persona quiera que las personas le vean bien, o le acepten, antes deberá verse bien ella, y aceptarse”. En este caso, la empresa, deberá cuidarse mucho, y empezar porque le vean bien sus empleados, a gestionar parte de sus recursos para el bienestar de sus empleados y para potenciar los resultados entre departamentos de manera que la organización de la compañía y el crecimiento de la misma vayan en paralelo y esta sea cada vez más competitiva marcando un diferencial entre el resto.

La empresa debe marcar siempre un valor diferencial frente al resto, de lo contrario, pese a tener reputación, no tendrá una identidad que le diferencie de las demás, por lo que no será líder entre las demás.

Que una empresa logre una organización interna sólida entre departamentos, un valor añadido que le lleve al liderazgo, no es sencillo. Construir todos estos valores para llegar a una sólida reputación conlleva que la empresa trace seriamente un plan que sea revisado periódicamente, que se comprometa a llevarlo a cabo, y que sobre todo, no se marque metas a largo plazo, sino que se marque metas a corto plazo: “siempre las metas a corto plazo han sido más efectivas, y al final te llevan a donde quieres”.

Una vez establecidos los objetivos para que la empresa pueda llegar a tener una imagen excelente o una gran reputación, es preciso cumplir con las obligaciones que la empresa se ha marcado. Y vuelvo a mi tema favorito y creo que fundamental: los clientes. Los clientes en este caso no tienen ninguna “obligación” de aportar a la empresa ninguna reputación, pero si realmente la empresa es coherente con sus servicios, y les ofrece un servicio integral y coherente con sus compromisos, segurísimo, que el cliente, será un actor más que “colaborará” en esa cadena esencial para que se de la reputación corporativa a través del boca a boca.

Asimismo, tras las bases sólidas de una buena organización empresarial de manera que repercuta en buenos servicios para el cliente y también el bienestar de los empleados, es preciso que para una buena reputación empresarial las empresas estas se involucren con la contribución en la Responsabilidad Social Corporativa, contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.

Finalmente, junto con estas recomendaciones para conseguir una imagen corporativa excelente una vez que la organización, los resultados, el valor añadido o diferencial estén asentados en la compañía, es fundamental, realizar una labor de comunicación interna de manera que los empleados y clientes sean los primeros en estar informados sobre los cambios, novedades y éxitos de la compañía. Reitero, “primero se ha de realizar una comunicación interna” para que estos estén informados. “No nos confundamos” no se debe hacer comunicación externa antes que interna ni con informaciones exitosas ni no exitosas en las compañías. Esto no es que pueda conllevar, sino que “siempre” conlleva a que los empleados, o clientes, se lleven las manos a la cabeza por enterarse a través de los medios y “no de la compañía” de noticias que desconocían generando malestar en el caso de que sean negativas, y sintiéndose fuera de la empresa, en el caso de que sean positivas.

Eso, sí, una vez utilizado el recurso de la comunicación interna, la comunicación externa es fundamental, dado que es más que conveniente, que la empresa se posicione como referente del sector y como no, dado que ha conseguido ese valor añadido como líder consiga esa reputación en los medios.

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